En plena selva de Quintana Roo, los turistas invaden diariamente la antigua ciudad maya de Chichén Itzá y todos sus alrededores. Sofocados por el calor, sudando a chorros y casi corriendo entre las ruinas para alcanzar a ver todo, no paran de hacer preguntas a los guías aburridos, muchos de ellos originarios de la zona. Otros muchos mayas repletan cada sitio, vendiendo y regateando con los visitantes en varios idiomas.
Algunos turistas alcanzan a asombrarse de la habilidad de los antiguos. Otros van meramente de acompañantes. Muchos llegaron buscando diversiones en la zona de playas de Cancún y la Ribiera, y llegan a la antigua ciudad-estado sólo porque el tour estaba incluido en un paquete. Un tipo colorado, con un short hecho con la bandera gringa, se protege del sol implacable debajo de un árbol y no para de quejarse del gasto de llegar hasta ahí solo para ver un montón de piedras.
Aquellos que se asombran admiran la perfecta geometría de las pirámides y templos, los significados de sus ángulos, la increíble ingeniería. La mitad de su asombro consiste en preguntarse cómo esa raza, esos “indiecitos” de pies descalzos que intentan venderles recuerdos, hicieron posible tales maravillas. Ideas de contactos extraterrestres, europeos llegados antes que Cortés y otros desvaríos por el estilo toman en su mente más sentido…
En una de las tantas tiendas de recuerdos, como buen turista, reviso los calendarios de piedra, los llaveros y la ropa con letreros y figuras impresas. Me asombro al ver un calendario azteca con el letrero “Chichén Itzá”. Le pregunto a una vendedora, evidentemente maya, por la inconsistencia. A su lado, un grupo de viajeros con aspecto de escandinavos atiborran bolsos con souvenirs, sin preguntar precios ni significados. La vendedora maya me sonríe levemente mientras los señala con la mirada y dice, a modo de justificación:
“…turistas”.

Que bueno!!! Lo logramos!! Escribiendo de nuevo. Me gusto mucho!
Tendrás alma maya?
quizas el choque de un asteroide con su mothership les borró el cerebro a todos.
Jajajaja. Está interesante eso casper. A lo mejor todos estaban conectados a una supermente en una mothership… Bueno se me acaba de ocurrir que quizás todos los humanos estábamos conectados a una mothership hasta que… En fin, en realidad parece que antes de Cortés pueden haber llegado los japoneses, los chinos, los israelitas y los indonesios, según ciertos documentales.
Blue, te sigues perdiendo las referencias literarias mas sencillas a los grebulones =D. Que puedo hacer contigo.